miércoles, 30 de junio de 2010

JAIME REYES - fragmentos de CIRCE

1

Heme aquí, en tu vara, Circe, desnudo: estoy para que me
                 tomes, estoy;
estoy ahogándome en esta ignominia, en esta espera que
                  me has designado.
        Rebotando en las paredes de este cuarto asfixiante,
                  asfixiándome yo mismo,
llevo por las calles esta hoguera de cuartos vacíos generando
                   vientres desnudos,
cayéndose a pedazos, rotos de lascivia, agusanados de impotente
                    ternura.
Y, mientras, peces de fuego nacen en tus senos, crecen
                    de ti, en ti,
están hirviendo en mis huesos y en ellos me hundo lenta
                    irremisiblemente.
Y, mientras, soy, en esta facilidad de ser, el culo hirviente
                    de un dios despojado,
herido, haciendo con el amor fantasmas ... Mi corazón
                    a la altura de mi sexo busca,
acecha, encuentra donde tú nada sabes, asedia en los rincones
                    el flujo,
el revenir de tu tiempo de virgen expuesta, desoída, lanzando
                    alaridos en el cuarto del deseo.
He aprendido a esperar, en ti he aprendido a esperar
                     lo que sé nunca vendrá, y espío,
asediado, el momento en que has de darte, en que romperás,
                      hechizada,
el nudo de corrupción que desoyéndonos nos ata.

2

Circe con el cuerpo amoratado resurge,
sale cada día de la noche arrastrando sexos inútiles,
                      horas inútiles, tiempo corrompido.
Circe me lleva de la mano como a un gato, voy aro¬mando
                      de mí sus vestidos,
dejándole mi cuerpo para su ocupación de resguardo.

De Salgo del oscuro

lunes, 21 de junio de 2010

KRIS GEBHARDT

KRIS GEBHARDT

MANUEL IBAÑEZ - LA CANCIÓN DE JOANA

blanca
en el espejo de los amaneceres
tendida
            sola
                   con las piernas abiertas
y tu blusa de seda
y tu sombra enjoyada
y tus ojos de ave

me miras desde ahí
desde la fresca sábana
y tu mano se tiende
hacia mis manos ávidas
estás bajo mi cuerpo
                                   perfecta
                                                  en el silencio

hablas con voz de agua
hacemos una hoguera
con todas las caricias
yo hablo
              como un náufrago

tus senos breves
brillan
bajo el escaparate
de mis dedos

tus nalgas en mis manos
y tu sexo de estrellas
iluminan alcoba

respiramos
nuestro propio jadeo

gimes calladamente
inventamos un árbol
una pradera
                     un salmo
                                   una constelación

así
desnudos y saciados
el tiempo nos protege
con su mano terrestre

De Mi vida con Joana y otros poemas

sábado, 12 de junio de 2010

JUAN BAÑUELOS - BRASA DESNUDA

Es el momento del deseo.

Acostada, desnuda,

te entiendes como la piel de una colina mordida por el sol.

Empiezo a contemplarte desde tu pie dormido en el aire,

tus piernas puntuales, mientras subo mis ojos,

se dan cita en una dársena negra, sitiada

por húmedos carbones, carbones de labios,

labios de lianas.

En este instante cumplo la edad del deseo

en el rostro más tierno de la tarde.

La fruta resbala,

cada minuto crece, se hincha ardiendo.

A las seis del espejo entro en ti

como él huésped más esperado,

sencillo como el río del día

te cubro con mi piel de hombre,

soy la lengua que recorre tus venas para callarte,

te quito los ojos dolorosamente,

te doy otros dos brazos para pesar la vida,

mi boca llovizna en tus pechos,

rayo tu espalda para escribir tu nombre,

con mis huesos te hablo,

tu quejido es el más largo que escuchará la noche.

Qué animales humanos más hermosos.

Cuando quedamos solos, desnudos cuando termina todo,

graniza la sensación de que el aire

nos ha descubierto.

De Espejo humeante